¿A quién van dirigidas estas clases? Perfiles y niveles (A2–C1)
Estas clases están pensadas para profesionales que atienden a pacientes en la Comunitat Valenciana o que aspiran a hacerlo: medicina, enfermería y TCAE, celadores, admisión, fisioterapia, trabajo social sanitario, salud mental, emergencias y personal de apoyo. La progresión por niveles (A2–C1) prioriza el uso real en consulta: desde comprender preguntas básicas hasta explicar alternativas terapéuticas con seguridad y registrar documentación con corrección.
En mi búsqueda de formación vi que mezclar perfiles funciona si el temario incluye microtareas por rol. Yo necesitaba mostrador y teléfono en admisión: practicar saludos, verificación de datos y derivaciones me resultó clave, mientras el equipo de enfermería trabajaba escalas de dolor y educación sanitaria.
Medicina y residentes (MIR): foco en guardias, presentación de casos y comunicación interservicios.
Enfermería y TCAE: escalas de dolor, educación sanitaria e instrucciones al alta.
Admisión, celadores y atención no asistencial: recepción, verificación de datos y orientación al paciente.
Urgencias y emergencias (CICU/112): triaje, preguntas dirigidas y manejo de tiempos.
Atención Primaria vs. Hospitalaria: continuidad asistencial, derivaciones y seguimiento.
Pediatría y acompañantes: lenguaje claro, metáforas útiles y consentimiento por representación.
Objetivos comunicativos en el entorno clínico
Los objetivos se definen por tareas: comprender y producir lenguaje clínico claro y respetuoso, detectar matices culturales, confirmar comprensión y documentar adecuadamente. Se trabajan anamnesis, instrucciones para pruebas, posología, signos de alarma y, en niveles altos, empatía y comunicación de malas noticias con fórmulas socialmente adecuadas.
Anamnesis y exploración: preguntas abiertas y cerradas, con reformulación.
Pruebas, consentimientos e instrucciones al alta: claridad y verificación.
Explicar tratamientos y asegurar la adherencia: pasos, dosis y seguimiento.
Comunicación de malas noticias: registro formal y empatía.
Salud mental y situaciones sensibles: lenguaje no estigmatizante.
Lo que me funcionó fue entrenar paráfrasis de seguridad. Si el paciente dudaba, repetía la instrucción con otras palabras y pedía reformulación: «Em pot explicar amb les seues paraules com prendrà la medicació?». También incorporé escalas sencillas de dolor (0–10) con anclajes en valenciano, lo que redujo ambigüedades.
Competencias lingüísticas y normativa (AVL)
Se prioriza la norma de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) y el registro profesional cercano: tratamientos de cortesía (vosté), fórmulas empáticas (no es preocupe, ho revisem ara mateix) y tiempos verbales para pautas (haurà de prendre, cal que evite). Estructuras frecuentes: dolor (localització, intensitat, irradiació), antecedentes («Des de quan…?»), evolución («Ha anat a pitjor o a millor?») y confirmación («D’acord, ho he entés: li fa mal…»).
Pronunciación, registro y cortesía.
Verbos y patrones de consulta.
Variación catalán/valenciano en contexto sanitario.
Terminología normalizada y dudas habituales.
Cuando dudé entre un catalanismo general y la forma preferente valenciana, lo contrasté en clase y con recursos terminológicos; así consolidé un glosario vivo útil para el equipo.
Temario orientado a tareas reales
El programa combina diálogo modelo, práctica guiada (roleplay), producción de casos y feedback con rúbrica de comunicación clínica (claridad, corrección, empatía, verificación de comprensión). Incluye escritura breve: notas de evolución, instrucciones de alta y mensajes en la historia.
Roleplays de triaje y atención telefónica.
Redacción de historia clínica y notas de enfermería.
Simulación de interconsultas y pases de guardia.
Señalética y cartelería del centro.
Me ayudó reproducir ruido y presión de urgencias. Alternábamos roles (paciente, profesional, acompañante) y el docente proponía fórmulas más naturales en valenciano. Luego mis llamadas fueron más fluidas y solo cambiaba al castellano en casos muy complejos.
Vocabulario sanitario clave (con ejemplos)
Se priorizan términos de alta frecuencia: síntomas (febre, mareig, punxada, cremor), exploración (auscultar, palpar, pressió arterial), pruebas (anàlisi, TAC, radiografia), tratamientos (antibiòtic, pomada, pauta) y señales de alarma («si li puja la febre a més de 38,5º, torne»). También sistemas (respiratori, cardiovascular, digestiu), material (venotac, cotó, apòsit) y expresiones frecuentes.
Síntomas y dolor: intensidad, localización y evolución.
Material e instrumental: denominaciones y uso.
Farmacia: presentaciones, dosis y pautas.
Sistemas del cuerpo: terminología por aparatos.
Abreviaturas y expresiones: uso en contexto.
Yo empecé con tarjetas «valenciano–castellano» y, más tarde, por servicios (pediatría, trauma). Tener equivalentes claros para vías de administración —comprimidos, gotes, inhalador, pomada— redujo confusiones al alta.
Evaluación y certificación
La evaluación mezcla desempeño comunicativo, corrección lingüística y seguridad del paciente (verificar comprensión). Para oposiciones o bolsa se prepara acreditación oficial (JQCV) y se documentan evidencias: asistencia, nivel alcanzado y tareas realizadas. En cursos internos puede incluirse paciente simulado y retroalimentación grabada.
Rúbricas de comunicación clínica.
Preparación para acreditaciones oficiales (JQCV).
Evidencias para bolsa y oposiciones.
Pedir grabar dos roleplays me permitió detectar muletillas en castellano y sustituirlas por conectores en valenciano (aleshores, d’acord, continuem); así aceleré el salto de B1 a B2.
Formatos de aprendizaje y horas recomendadas
El formato mixto (40% síncrono + 60% asíncrono) encaja con turnos. Lo síncrono prioriza interacción; lo asíncrono aporta videocasos, quizzes, tarjetas y dictados clínicos cortos. En presencial, funcionan talleres por servicio (pediatría, urgencias). Orientativo: 40–60 horas A2→B1; 60–80 B1→B2; 80–100 B2→C1, siempre con práctica en contexto.
Online síncrono y asíncrono.
Presencial en centro sanitario.
Microlearning y simulación clínica.
Reservar 10 minutos por turno para repasar cinco tarjetas y ensayar una instrucción clínica en voz alta marcó la diferencia; a los dos meses, los pacientes mayores valoraban especialmente ser atendidos en su lengua.
Plan de estudio sugerido (8 semanas)
Semanas 1–2: bases funcionales (saludos, datos, dolor).
Semanas 3–4: anamnesis por sistemas y educación sanitaria básica.
Semanas 5–6: documentación breve (notas, altas), llamadas y derivaciones.
Semanas 7–8: casos complejos (urgencias, salud mental, malas noticias) y evaluación práctica.
Medí el avance con metas concretas: dar alta con instrucciones claras en 90 segundos sin cambiar de idioma. Me obligó a simplificar y a confirmar comprensión con naturalidad.
Recursos gratuitos y de referencia
AVL – Vocabulari de les ciències de la salut: terminología normalizada y equivalencias.
TERMCAT – Terminologia de ciències de la salut: apoyo para dudas puntuales y coherencia.
Materiales prácticos: fichas por servicios, podcasts y ejercicios descargables.
Llevar un atajo en el móvil con términos frecuentes me salvó en mostrador: encontraba el equivalente y ofrecía una explicación limpia en valenciano, sin rodeos.
Preguntas frecuentes
¿Necesito nivel previo?
No es imprescindible. Con A2 puedes empezar a atender tareas básicas; el curso guía hasta B1/B2 según objetivos.
¿Se cubren variantes locales?
Sí. Se contemplan variantes habituales de la Comunitat, manteniendo la norma AVL y enseñando equivalencias comprensibles para todos.
¿Cómo se mide el progreso?
Con rúbricas de desempeño, mini pruebas y tareas grabadas. La meta es comunicar con claridad y seguridad clínica, no memorizar reglas.
¿Sirve para oposiciones/bolsa?
Sí. Se documentan evidencias y se prepara la acreditación reconocida (p. ej., JQCV).
¿Hay materiales descargables?
Sí: guías de roleplays, tarjetas de vocabulario por servicio y plantillas de altas e instrucciones.
